Semana Mundial de la Salud Mental Materna

Semana Mundial de la Salud Mental Materna

Este año, del 1 al 7 de mayo, es la Semana Mundial de la Salud Mental Materna que busca dar voz a las madres y crear consciencia alrededor de estas temáticas.

A mí me cuesta un poco hablar de “Salud mental” porque entiendo a las personas como seres únicos, que tienen un cuerpo, una mente, un espíritu, y también un entorno social y un trasfondo cultural. Intentar aislar alguno de esos aspectos es muy difícil y bastante inútil.



🔍Diagnosticar depresión posparto a una mujer que sufre violencia por parte de su pareja.


🔍Hablar de la poca dilatación del cuello uterino cuando la mujer está en trabajo de parto en un lugar ajeno, rodeada de desconocidos y profundamente asustada.


🔍Darle un ansiolítico a una mujer que está muy sedentaria, alimentándose mal y no tiene una red de apoyo.



No estoy diciendo que la depresión posparto no exista, o que no haya que ocuparse de la ansiedad, pero hay que comprender cada situación en su totalidad para poder acompañar a cada persona adecuadamente.

Yo confío en que un día, ya no hablaremos más de Salud Mental, sino de salud en su totalidad, atendiendo a todos los aspectos que forman parte de ella.

Una vez aclarado este primer punto, considero que en la atención sanitaria actual, se deja totalmente a un lado la salud mental. Por eso creo que es importante que exista esta Semana de la Salud Mental Materna, para que tomemos consciencia de su importancia dentro de los cuidados de la salud como conjunto.



Ahora bien, crear consciencia alrededor de la salud mental materna tiene dos aspectos o dos polos que parecen contradictorios:
- Uno es visibilizar situaciones que son normales de la maternidad, como por ejemplo, tener sentimientos ambivalentes frente al embarazo (lo quiero y no lo quiero, tanto lo busqué pero ahora no estoy segura, no sé si es el buen momento, etc.). También el hecho de sentirse triste, angustiada, preocupada, ansiosa, todo forma parte del abanico de emociones que todos tenemos.
- El otro aspecto o el otro polo, es visibilizar también las situaciones en las que es necesario pedir ayuda y normalizar el pedir ayuda, evitando la estigmatización.

Muchas veces no queremos expresar nuestro malestar ni pedir ayuda por vergüenza o miedo al rechazo. Con tanta “madre perfecta” dando vueltas por ahí, pensamos que somos las únicas que pasamos por dificultades. Además, todavía existe mucha incomprensión por parte de la sociedad y también muchos prejuicios. 

La experiencia materna (y humana) no es todo color de rosa. La maternidad puede tener momentos difíciles y abrumadores, y es posible que necesitemos ayuda y apoyo para sobrellevarlos. Sin embargo, la mayoría de las mujeres no buscan la ayuda que necesitan. Pueden sentir que serán juzgadas, etiquetadas como “malas madres” o que perderán el control de su vida si “destapan la olla” y hablan sobre sus problemas.



Por eso quiero recordarte que pedir ayuda es un acto de valentía y fortaleza, no de debilidad. Y será el primer gran paso para encontrarle una solución a esa situación que hoy parece sin salida. 



Normalicemos hablar, escucharnos, compartirnos. Normalicemos pedir ayuda, necesitar compañía, apoyo, consejo, silencios, abrazos. 


Juntas, podemos romper el estigma y crear un mundo donde todas las mujeres puedan sentirse cómodas y seguras al hablar sobre sus tristezas, alegrías y dificultades en la maternidad.

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